lunes, 20 de febrero de 2012

Mark Twain - Cartas desde la Tierra (reseña)


Ahora que ser laico, ateo y anti católico parece ser una moda más, quizás sería interesante releer esta obra de Mark Twain que se editó cincuenta años después de su muerte y que expone, de manera clara y concisa, su opinión no sobre la religión cristiana sino sobre la imbecilidad de los hombres al creer en el Dios que nos describe la Biblia.


Todo comienza cuando Dios decide crear la Tierra, el hombre y los animales. En presencia de los arcángeles y de Satán se lleva a cabo la creación y éste último es el que baja a nuestro planeta para enviar varias cartas a sus compañeros en las que analiza cómo vivimos los hombres nuestra relación con Dios. El análisis es exhaustivo y arroja como resultado que lo que bien pudo ser una creación aleatoria se ha terminado convirtiendo en un despropósito de animales racionales que creen en un libro que habla del creador que a su vez fue redactado por hombres.


La crítica de Twain se basa en tres pilares fundamentales, la sexualidad, la enfermedad y la mentira de los diez mandamientos. Sobre el sexo Twain no entiende la fábula de Adán y Eva y tampoco comprende el episodio de Onán y el uso que hacen los hombres de la sexualidad en relación a la Biblia.

De la enfermedad también habla largo y tendido y comenta que no entiende por qué las moscas, portadoras de bacterias, iban en el arca de Noé. No logra comprender por qué "el creador" permite que exista algo que pueda destruir su propia creación.

Sobre los mandamientos opina que tras leerse el Antiguo Testamento son una tomadura de pelo ya que si los mismos los escribió Dios cómo es posible que ordenanzas como "No matarás" sean ahora un pecado cuando el mismo Dios ha estado matando y aniquilando a civilizaciones enteras antes del pasaje de la entrega de las tablas de los mandamientos a Moisés.

Del Nuevo Testamento también se sorprende el autor al ironizar sobre cómo Dios en la primera parte del libro es un ente destructor y en la segunda se convierte en persona que fallece para salvar no se sabe demasiado bien a quién. Obra maestra que puede servir para entender mejor lo ilógico de la Biblia y de vivir tal y como Dios "ordena". 

Sirva el final de la carta VII como muestra de lo expuesto:

"Les contaré una linda historia que tiene un toque patético. Un hombre se volvió religioso, y preguntó a un sacerdote qué podía hacer para volverse digno de su nuevo estado. El sacerdote dijo: “Imita a Nuestro Padre que está en el Cielo, aprende a ser como Él”. El hombre estudió la Biblia con atención, diligente, concienzudamente, y luego de haber rogado al Cielo que lo guiara, inicio sus imitaciones. Hizo caer por las escaleras a su mujer, que se rompió la columna dejándola paralítica por el resto de sus días; entregó a su hermano en manos de un estafador, que le robó cuanto poseía y lo dejó en el asilo; inoculó parásitos intestinales a uno de sus hijos, la enfermedad del sueño a otro, y gonorrea al tercero; hizo que su hija se contagiara escarlatina y llegara así a la adolescencia sorda, ciega y muda para siempre; y después de ayudar a un canalla a que sedujera a la menor, le cerró la puertas de su casa y la hija murió maldiciéndolo en un prostíbulo. Luego se presentó ante el sacerdote, que le dijo que esa no era la forma de imitar al Padre Celestial. El converso preguntó en qué había fallado, pero el sacerdote cambió de de tema y le preguntó cómo estaba el tiempo en su pueblo". (Fuente: Wikisource)

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