Es una de las novelas más exitosas del año. Su trama, el estilo del autor y algún que otro detalle parecen ser los factores más importantes para haber conquistado a los lectores.
Si bien el planteamiento funde la crítica a las aerolíneas de bajo coste con una crisis matrimonial, no hay que olvidar que durante las primeras 100 páginas se va girando en torno a un mismo eje repleto de digresiones, intentos estilísticos y voz interior.
Las últimas 50 páginas son las que confirman un final anunciado, pero sin concretar demasiado. Parece que la idea principal se difumina y que, en realidad, la obra es más una venganza contra una aerolínea adornada con una frágil historia de amor que hace las veces de cebo. Genera sensaciones de incierto resultado la lectura y deja un mal sabor de boca poco aconsejable.
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