Yo también fui un triunfador. A los treinta años tenía mujer, un hijo y una unifamiliar y todo esto trabajando. Luego la sociedad se encargó de seguir comiéndoles el coco a mi mujer y a su familia y me obligaron a trabajar más, a tener más y a ser siempre más. Ella decidió irse con alguien que lo tenía todo, un deportivo, mucha pasta en el banco y un cuerpo de lujo y yo fui una de esas "víctimas de la crisis" por lo que me quedé en la calle de la noche a la mañana.
