Nick Hornby ha vuelto a hacerlo. En una mezcla genial entre el fanatismo musical y las relaciones personales ha conseguido su objetivo. Un trío amoroso con fuertes dosis de la idiocia provocada cuando uno es fan de alguien e incluso con la participación del idolatrado forja una historia cargada de sentimientos, escrita muy al estilo del escritor y que deja con ganas de más.
