Mi relación con la obra de Charles Bukowski comenzó de manera casi accidental y por eso quiero comentarla a continuación. Recuerdo que fue en un catálogo de Discoplay, esa biblia para los aficionados a la música de fuera de Madrid, donde leí, con total asombro, que había un escritor que había empezado a ser famoso a los 50 años tras haber pasado décadas de trabajo en trabajo. Los títulos de sus obras (La máquina de follar y Escritos de un viejo indecente especialmente) me animaron a pedir Cartero y el viejo Buk me conquistó para siempre.
