La novela del año, el nuevo Larsson y varias mentiras más han ido trufando todo lo relacionado con esta obra literaria. Parece mentira que los críticos más experimentados no hayan caído en la cuenta de la gran broma que nos teje Dicker al ofrecernos una novela que no tiene nada de misterio e intriga y sí mucho de crítica al mundo de la literatura.
