Es el libro de moda, aunque no parece que tenga los mimbres necesarios para perdurar. Su estructura resulta más que curiosa y no termina de convencer.
Si bien la protagonista decide entrar en un convento, y ahí reside la clave de la trama, luego comienzan las divagaciones, los recuerdos, los motivos que le llevaron a tomar la decisión y páginas y páginas que van girando en torno a la misma idea. Son prescindibles en torno a 100, lo que confirma que la obra está muy bien escrita, pero apenas se queda en la mera exposición de una técnica literaria.
Evidentemente, el contraste entre la vida en la ciudad y la conventual siempre es fuerte, aunque no queda nada claro que la trama se cierre, que la novela termine por conquistar al lector y que merezca tanta popularidad como tiene. De cada cual dependerá disfrutar, o no, de la obra.

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